Después de tanto tiempo de convivencia, tantas horas escuchandolo y conteniendo su llanto, debería conocerlo bien. Todos los dias miro a través de sus ojos la manera particular de comprender el mundo que tiene. Nos despertamos a la par, generalmente el me despierta a mi, me cuesta demasiado abrir los ojos después de una noche larga de sueño. Nos turnamos para entrar al baño y después desayunamos leyendo el diario o viendo algun programa deportivo matutino. Almorzamos, nos vestimos y emprendemos rumbo hacia nuestra Alta Casa de Estudios. Durante el trayecto, lo ayudo a comprender un poco todo lo que ve. Desde la gente irrespetuosa que no valora el transporte publico, pasando por los arrogantes estudiantes de colegios privados y los adultos que perdieron su fe en la vida un par de decadas atras. Y el también me ayuda a entender algunas cosas, puramente academicas.
Y nos sentamos a escuchar musica. No peleamos mucho en ese sentido. A veces tengo ataques progresivos y vos te sentis subyugado por Charly, cosa que aplaudo, pero que me molestan en mis dias de malas. No sos violento, ese soy yo. Jamás sentís ganas de pelear, te amansaron demasiado. Es más, diria que te afeminaron. Yo soy el encargado de pelear, de gritar, de escupir y de no dejar silla en pie. Te asusto con mis ataques, y te veo recostarte en una esquina con la cara, los oidos y los ojos tapados, con miedo a interponerte en la trayectoria de algun misil improvisado.
A veces te acostás con miedo, con los ojos humedos y la cabeza funcionando a mil revoluciones. Pero también dormís tranquilo cuando te cuento todo, porque te das cuenta que confio en vos. Debería quererte mas. Deberia quererme mas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario