martes, 17 de mayo de 2011

Acht

Mi labia terminó de petrificarse. Tomó la forma de su última musa y se relajó. Decidió mantenerse al margen de lo que sucediese en otros sectores, nunca le gustó entrometerse en los asuntos que venian de arriba, y mucho menos disfrutaba el hecho de sentir que el mandamás le ordenara lo que debía hacer. Lo pensó durante un tiempo largo y se mantuvo expectante ante las demas resoluciones. Ya conocía la suerte que habian corrido los impulsos lascivos, junto con otros señores vasallos y sin embargo, no dubitó y mantuvo suspendido su interés. Aunque todo estaba supeditado a determinadas circunstancias facticas ajenas a voluntades intrinsecas, siempre había sido la última en dejarse someter. Pero ya finiquitó. La dejo descansar para siempre.

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