sábado, 23 de abril de 2011

Zwei

Te odio estomago. Te odio por representar cada sensación. Te odio porque trates de escaparte de mis entrañas cuando suene el alerta en mi borrascosa mente. Te odio por no poder resistir al archivo. Te duelen tus conexiones directas a la Terminal y saber que disfrutaste mas que ninguno. Te escurrís y secas, para quedar como nuevo y recluirte otra vez. Y a pesar de haber entrenado y soportado las inclemencias de mi salud, continuas sucumbiendo ante la adversidad. Tasajo barato para mí. Y desde hace un tiempo, para todos. Porque esta carne se desvalorizó, esta seca y sin sal. Deshidratada hasta la última fibra. Imposible de digerir para cualquiera. Despide un hedor inconfundible. Muerte pura. No es necesario poder oler, el aroma penetra en la mente. Y es cuando comprendes que ese tasajo putrefacto tiene un origen banal.
Pero así son las cosas desde hace un buen tiempo, el sur quedó lejos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario